El secreto de desafiar los límites y estar aburrido de usar lo que otros llaman vanguardia, es un tesoro que David Bowie se llevó consigo hace ya tres años.

Por @esteribar

Si hay algo que hacía a su status de estrella de rock y titular del Olimpo de la fama era la conjugación única de música y estilo. El londinense traspasa la categoría de compositor y músico, ya que su creatividad explotó en un universo interpretativo más amplio que lo convierte en un referente cultural. No nos queda más que extrañar y vivir en la ilusión de que con el tiempo pueda aparecer otra figura como la suya que rompió todos los tabúes y se apoderó de una singular forma de vender su imagen. En alguna oportunidad declaró que su estética camaleónica obedecía al concepto de verse como sonaba.

Lo cierto es que son contadas las personas que han logrado identificar al mundo de la moda y ser una fuente constante en la cual ir a refrescarse cuando las ideas se secan. Ejemplos de inspiración sobran, durante su extensísima carrera Bowie ha sido reversionado y emulado de mil y un maneras, desde la colección SS2013 de Jean Paul Gaultier hasta Ricardo Tisci han creado prendas tomando la emblemática figura del músico, así como otros han trabajado diseñando prendas exclusivas, es el caso de Kansai Yamamoto y el laureado entero con piernas de volumen imposible y McQueen con la espectacular chaqueta de rayas británicas que creara para el álbum ‘Earthling’. Incluso el impredecible Alessandro Michele para Gucci, creo prendas de punto con la palabra Bowie a la espalda.

Un tópico es su estilo parece ser el hecho de ser un visionario, cuando nadie sospechaba siquiera la idea de androginia, él había gastado túnicas etéreas y suelas de plataformas altísimas usadas por su alter ego Ziggy Stardust y Aladdin Sane. Ha dado conciertos enfundado en lo que llamamos body y usado maquillaje. Existen maravillosas fotografías de Bowie luciendo enormes aros con diseño de animal print, los mismos que nos obsesionan ahora y son furor como accesorio en Instagram. Bowie era un maestro de las texturas gloriosas, brillos y lentejuelas, todo, todo parece haber sido descubierto antes por él. No podemos dejar de mencionar la impecable sastrería del Duque Blanco, irradiaba distinción y un aire de glam que enamora.

Capítulo aparte merecen su cabello, cortes y coloración que han sido clonados en tapas de las publicaciones de moda más prestigiosas. A tres años de su muerte solo podemos creer que, al igual que su mirada, Bowie y su código estético irrepetible es único por siempre.